lunes, 5 de septiembre de 2011

Tales de Mileto

Tales de MILETO.
El primer pensamiento filosófico aparece en la MAGNA GRECIA asiatica, en JONIA. probablemente habian escapado mejor que  la Grecia metropolitana a la sacudida de las invasiones dóricas: su papel de colonizadores les habian dado 'bienestar economico', activa vida comercial y una capacidad tecnica y practica en la que las manos abrian camino a la teoria; proximos al oriente tuvieron un acceso directo a los saberes orientales: astronomia, magia y matematica. Mileto fue la floreciente capital de JONIA (centro de comercio maritimo) y en ella surgen las tres primeras respuestas de la FILOSOFIA.



   TALES DE MILETO =   630 al 545 a.C.
   ANAXIMANDRO    =   610 al 545 a.C.
   ANAXIMENES        =   585 al 528 a.C.
TALES de MILETO, fue sin duda el primero que expreso sus ideas en terminos LOGICOS y no MITOLOGICOS.
TALES  era mercader: habia viajado a Egipto y alli aprendio algo de la matematica egipcia y de la astronomia caldea. los caldeos habian llegado a un considerableconocimiento de la conducta de los fenomenos celestes. eran pueblos practicos y utilizaban la astronomia para tan importante como la regulacion del calendario, deseaban conocer lo que sucederia proximamente y suponian que las estrellas se lo contarian (astrologia). habian alcanzado excelentes resultados en la aritmetica comercial, asi como los egipcios lo habian hecho en la geometria practica (geometria = 'medida de la tierra').
los egipcios constituian un pueblo inteligente: habian medido la pendiente del Nilo sobre una extesion de 1100 kilometros con un error de solo unos pocos centimetros; y habian descubierto (y utilizaron), la solucion del teorema segun el cual, en un triangulo rectangulo, el cuadrado de la hpotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos.
los griegos no habian logrado nada comparable a esto: su pensamiento habia permanecido aferrado a los problemas morales, religiosos y sociales. la especulacion sobre el universo fisico habia preferido e interrogante acerca de como habia llegado a la existencia, antes de preguntarse como marchaba.
¿que sabemos de TALES?
a) habia aprendido bastante de astronomia como para predecir que en el año 585 el sol sufriria un eclipse total.
b) aplico sus concimientos de geometria a problemas de medicion de la distancia de un buque en el mar.
c) contribuyo al progreso del arte de la navegacion (estudio de las estrellas).
d) perfecciono el calendario (estudio de los solsticios)
e) era un hombre practico, pues se interesaba en la politica y llego a sugerir una LIGA POLITICA para reunir las desordenadas cuidades jonicas.
f) es distituida la formulacion de algunos teorenas geometricos basicos.

Max Scheler


Max Scheler (1874-1928), filósofo social y religioso alemán, inspirador de la teoría de los valores, cuyo trabajo reflejaba la influencia de la fenomenología de su compatriota Edmund Husserl. Nacido en Munich, Scheler enseñó en las universidades de Jena, Munich, y Colonia.
En La naturaleza de la simpatía (1913), Scheler aplicó el método de Husserl de la descripción fenomenológica detallada a las emociones sociales que relacionan a los seres humanos unos con otros, especialmente el amor y el odio. Partiendo del concepto husserliano de reducción fenomenolífica, Scheler distinguió las esencias de lo intangible, lo que llevó a la afirmación de la independencia de los valores eternos e inmortales. A este libro le siguió su obra más famosa El formalismo en la ética y teoría material de los valores (1913), un estudio en dos volúmenes de ética en el que criticaba el enfoque ético formal del filósofo alemán Immanuel Kant y lo sustituía por un estudio de los valores específicos como se presentan de un modo directo a la conciencia.
Después de su conversión al catolicismo en 1920, Scheler escribió De lo eterno en el hombre (1921) para justificar su conversión —fue llamado el Nietzsche católico—, seguido por un importante estudio de la sociología del conocimiento, Die Wissensformen und die Gesellschaft (Formas de conocimiento y sociedad, 1926). Más tarde rechazó el catolicismo y desarrolló una filosofía, basada en la ciencia, en la que todo conocimiento abstracto y valores religiosos son considerados sublimaciones de los instintos básicos humanos, que expone en su último libro, El puesto del hombre en el cosmos (1928).


Heidegger y Scheler


Los aportes del filósofo que nos ocupa son novedosos en relación con las tres concepciones analizadas, pero distantes de una obra o tratado excepcional y señero de 1927, "Ser y Tiempo" de Martin Heidegger, quien valoraba a Scheler de modo particular. Para el que sabe o puede leer entre líneas en la antropología de Scheler ya se preanuncian, aunque de modo tangencial y muy ciertamente lejano, temas heideggerianos; y pareja cosa cabe decir, en sentido análogo y contrapuesto, para "Ser y tiempo".
Si en la obra de Scheler el hombre está caracterizado por su "condición espiritual de persona -que en modo alguno es cosa o sustancia- vinculada con un mundo objetivado", en la de Heidegger se iniciará un periplo metafísico -aun con la recusación misma del autor, de esta palabra- en torno del ser del hombre, que se caracterizará por ser una estructura de "ser-en-el-mundo" (in-der-Welt-sein), en la que el hombre y el mundo son dos componentes no separables. Dasein será aquí el nombre de la existencia. Y el da como partícula o prefijo, adverbio alemán equivalente a nuestro "allí" o "aquí", aludirá al sitio en que el ser en tanto tal y en su totalidad -por ello la traducción más difundida del vocablo en español es "ser-ahí"(Dasein) -, se abre o patentiza al hombre y sólo al hombre en un vínculo inextricable e inescindible.
El hombre es comprensión. Y comprensión es la manera de dar sentido a todas las cosas y a los otros existentes. Lo que las cosas y los otros son lo deben a la "comprensión". Esta comprensión puede ser pre-ontológica cuando opera inconscientemente, y ontológica cuando es el resultado consciente de una búsqueda. Esta comprensión traza un "horizonte" específicamente humano, de cada existente, dentro del cual las cosas tienen para el hombre un sentido. El conjunto de cosas que están abarcadas por el "horizonte" de la comprensión, es el mundo. De acuerdo con lo dicho, el mundo no es un gran recipiente cósmico donde se hallarían colocados los distintos 
Mundo en Heidegger es siempre un mundo de sentido. Conjunto de sentido determinado por una cierta "comprensión". El hombre se caracteriza por ser esencialmente apertura. No está cerrado como las cosas. El hombre puede tener intimidad consigo mismo, y puede vincularse o comprender a las cosas. De ambos elementos están desprovistas las cosas ya mencionadas. En Carta sobre el humanismo se tocan estas cuestiones de manera más explícita que en el §10 de "Ser y tiempo".
En esta obra y en este parágrafo, se deslinda la "existencia" humana de toda antropología, psicología y biología, pero no se verbaliza como en la carta, el "sitio" del ser que el existir es. En la carta el hombre en tanto existencia es considerado como "pastor del ser". Y también como lugar en donde mora el lenguaje, mediante el cual el ser adviene y se revela, de modo especial, en pensadores y poetas.
Dicho en fórmula sucinta: el núcleo esencial del hombre es la patentización del ser y el alojamiento del lenguaje, que lo revela. Sirva esta interpolación para confrontar dos posiciones que luego han de gravitar en todo el siglo XX.

El problema en la idea del hombre (Max Scheler)

Si se pregunta a un europeo culto lo que piensa al oír la palabra hombre, casi siempre empezarán a rivalizar en su cabeza tres círculos de ideas, totalmente inconciliables entre sí. Primero, el círculo de ideas de la tradición judeo­cristiana: Adán y Eva, la creación, el Paraíso, la caída. Segundo, el círculo de ideas de la antigüedad clásica; aquí la conciencia que el hombre tiene de sí mismo se elevó por primera vez en el mundo a un concepto de su posición singular mediante la tesis de que el hombre es hombre porque posee “razón”, logos, fronesis, ratio, mens, etc., donde logos significa tanto la palabra como la facultad de apresar el “qué” de todas las cosas. Con esta concepción se enlaza estrechamente la doctrina de que el universo entero tiene por fondo una “razón” sobrehumana, de la cual participa el hombre y sólo el hombre entre todos los seres. El tercer círculo de ideas es el círculo de las ideas forjadas por la ciencia moderna de la naturaleza y por la Psicología genética y que se han hecho tradicionales tam­bién hace mucho tiempo; según estas ideas, el hombre se­ría un producto final y muy tardío de la evolución del planeta Tierra, un ser que sólo se distinguiría de sus pre­cursores en el reino animal por el grado de complicación con que se combinarían en él energía y facultades que en sí ya existen en la naturaleza infrahumana. Esos tres círculos de ideas carecen entre sí de toda unidad. Posee­mos, pues, una antropología científica, otra filosófica y otra teológica, que no se preocupan una de otra. Pero no poseemos una idea unitaria del hombre. Por otra parte, la multitud siempre creciente de ciencias especiales que se ocupan del hombre, ocultan la esencia de éste mucho más de lo que la iluminan, por valiosas que sean. Si se consi­dera, además, que los tres citados círculos de ideas tradi­cionales están hoy fuertemente quebrantados, y de un modo muy especial la solución darwinista al problema del ori­gen del hombre, cabe decir que en ninguna época de la historia ha resultado el hombre tan problemático para sí mismo como en la actualidad. Por eso me he propuesto el ensayo de una nueva antropología filosófica sobre la más amplia base. En lo que sigue quisiera dilucidar tan sólo algunos puntos concernientes a la esencia del hombre, en su relación con el animal y con la planta, y al singular puesto metafísico del hombre —apuntando una pequeña parte de los resultados a que he llegado.

Ya el término y el concepto de hombre encierran una pérfida anfibología, sin aclarar la cual ni siquiera se pue­de acometer la cuestión del singular puesto del hombre. La palabra hombre indica en primer lugar los caracteres morfológicos distintivos que posee el hombre como sub­grupo de los vertebrados y de los mamíferos. Es claro que —cualquiera que sea el resultado que ofrezca este modo de formar el concepto de hombre— el ser vivo llamado hombre, no sólo está subordinado al concepto de animal, sino constituye también una provincia relativamente muy pequeña del reino animal. Así continúa siendo el caso, aun cuando, con Linneo, llamemos al hombre el “ápice de la serie de los vertebrados mamíferos” —lo que, por lo demás, es muy discutible objetiva y conceptualmente—; pues también este ápice, como todo ápice de una cosa, sigue perteneciendo a la cosa de que es ápice. Mas pres­cindiendo por completo de semejante concepto, que junta en la unidad del hombre la marcha erecta, la transforma­ción de la columna vertebral, el equilibrio del cráneo, el potente desarrollo cerebral del hombre y las transforma­ciones orgánicas que la marcha erecta tuvo por consecuen­cia (como la mano de pulgar oponible, el retroceso de la mandíbula y de los dientes, etc.), la misma palabra “hom­bre” designa en el lenguaje corriente y en todos los pue­blos cultos, algo tan totalmente distinto, que apenas se encontrará otra voz del lenguaje humano en que se dé aná­loga anfibología. La palabra hombre designa, en efecto, asimismo un conjunto de cosas que se oponen del modo más riguroso al concepto de “animal en general” y, por lo tanto, también a todos los mamíferos y vertebrados y a éstos, en el mismo sentido que, por ejemplo, al infusorio Stentor, aunque no es discutible que el ser vivo llamado hombre es, desde el punto de vista morfológico, fisiológico y psicológico, incomparablemente más parecido a un chim­pancé que el hombre y el chimpancé a un infusorio. Es claro que este segundo concepto del hombre ha de tener un sentido y un origen completamente distintos del pri­mero, que designa sólo un rincón muy pequeño de la rama de los vertebrados. Llamaré a este segundo concepto el concepto esencial del hombre, en oposición a aquel primer concepto sistemático natural. El tema de nuestra confe­rencia es: si ese segundo concepto, que concede al hom­bre como tal un puesto singular, incomparable con el pues­to que ocupan las demás especies vivas, tiene alguna base legítima.








viernes, 27 de mayo de 2011

Heidegger y Las Islas (Adolfo P. Carpio)



Si hubiera tenido que manifestar qué comprendí 
de sus palabras...
 Hubiese confesado que quizá no haya sido
casi nada...
Tan sumido estaba en la contemplación 
del pensador admirado....
No percibí mas que el sonido
de su voz...
"La filosofía es hoy la logística"
el desarrollo de la lógica matemática, de la técnica...
La respuesta me resulto extraña
y sorprendente...
¿No es a caso la logística, argüí, un juego,
una pura técnica, como el ajedrez?...
"pero son solo islas",
que en el fondo por ahora nada representan
frente al mar creciente de nuestra época,
la época de la técnica...
¿Que debe hacer la filosofía?
"La filosofía debe preservar en su autenticidad"
Una respuesta enigmática,
como suelen ser sus respuestas,
las cuales no pretenden otra cosa sino que 
el pensamiento continúe marchando 
por el camino de pensar...
"El pensamiento mismo es un camino"
¿Quien puede dudar de que hoy en día la filosofía
ha sido reemplazada por la logística 
o la lógica "moderna"?
"la mas especial de todas las ciencias especiales"

martes, 24 de mayo de 2011

Martin Heidegger


VIDA


La Mesmerhaus, en Messkirch, casa
 en la que creció Heidegger.
Martín Heidegger nació el 26 de septiembre de 1889 en Messkirch (Baden, actual estado de Baden-Württemberg). Cursó estudios superiores de teología y de filosofía en la Universidad de Friburgo, centro por el que se doctoró en 1914 y donde fue alumno de Heinrich Rickert y de Edmund Husserl, el fundador de la fenomenología. En 1916 comenzó su carrera docente en la propia Universidad de Friburgo. Posteriormente pasó, en calidad de profesor titular, a la Universidad de Marburgo, en la que permaneció hasta 1928. Ese año se convirtió, igualmente, en profesor titular de filosofía en la Universidad de Friburgo. Tras el ascenso al poder en Alemania de Adolf Hitler en 1933, Heidegger (que, posiblemente bajo presiones, había mostrado su adhesión al partido nacionalsocialista) fue nombrado ese mismo año rector de la universidad. No obstante, el progresivo deterioro de sus relaciones con las autoridades alemanas (se negó a que en el recinto universitario se realizara propaganda antisemita) culminó con su dimisión al frente del rectorado en 1934. Pudo continuar sus enseñanzas, aunque éstas fueron en parte censuradas, hasta 1944. En 1945, tras finalizar la II Guerra Mundial, Heidegger tuvo que hacer frente a la actitud de relativa afinidad con el nacionalsocialismo que manifestara en 1933. Por ello, hasta 1951 no fue restablecido en su puesto docente, en el que permaneció hasta 1958. Falleció el 26 de mayo de 1976 en Messkirch.



PENSAMIENTO Y OBRA


El ser y el tiempo

En su obra más importante e influyente, El ser y el tiempo (1927), considerada uno de los escritos más significativos del existencialismo, Heidegger se preocupó por la que definía como cuestión filosófica (y humana) esencial: qué es ser. Esto le llevaba a formularse la pregunta de qué clase de ser (Sein) tienen los seres humanos. Éstos, decía, son arrojados a un mundo que no han creado pero que consiste en asuntos útiles en potencia, incluyendo tanto la cultura como los objetos naturales. Puesto que esos objetos y artefactos resultantes llegan a la humanidad desde el pasado o se utilizan en el presente para alcanzar metas futuras, en su interpretación propuso una relación fundamental entre el modo de ser de los objetos y de la humanidad, y de la estructura del tiempo.

El individuo está, sin embargo, siempre en peligro de ser sumergido en el mundo de los objetos, en la rutina diaria, y en el convencional y superficial comportamiento de la multitud. El sentimiento de temor (Angst) lleva al individuo a una confrontación con la muerte y el último sin sentido de la vida, pero sólo por este enfrentamiento puede adquirirse un auténtico sentido del ser y de la libertad.



Obra posterior

Heidegger interpreta a Hegel
En La fenomenología del espíritu de Hegel, obra subtitulada Curso del semestre de invierno, Friburgo, 1930-31 (por proceder su contenido de las lecciones impartidas por su autor en dicha universidad durante ese periodo académico), el filósofo alemán Martin Heidegger se propuso sintetizar y analizar las principales características del sistema filosófico de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, máximo representante del idealismo.


Desde 1930, Heidegger volvió, en trabajos como Introducción a la metafísica (1953), a la particular interpretación de las concepciones occidentales del ser. Sentía que, en contraste con la reverente concepción del ser dominante en la Grecia clásica, la sociedad tecnológica contemporánea había favorecido una actitud elemental y manipuladora que había privado de sentido al ser y a la vida humana, un estado que llamaba nihilismo. La humanidad ha olvidado su verdadera vocación, que es recuperar la más profunda comprensión de la existencia lograda por los primeros griegos y perdida por filósofos posteriores.

jueves, 5 de mayo de 2011

Introducción al Blog

Este blog fue creado para la cátedra de Filosofía del Instituto Superior de Profesorado Nº 3 'Eduardo Lafferriere'.
La idea de llamarlo 'Café filosófico' fue por leer en un articulo de Internet, donde decía que en algunos países se hacen reuniones también conocidas como 'Filocafe'. 
El objetivo de estas reuniones es debatir en torno a un tema o problema que resulte de importancia a los participantes. No se trata de hacer exposiciones sofisticadas ni “desfiles de personalidades”, sino de inducir “momentos filosóficos”, es decir, pasar de la opinión al pensamiento, de declarar y explicar juntos conceptos, averiguar el sentido oculto y enfrentar los prejuicios. El café filosófico es una especie de democracia a pequeña escala en la que cada uno intenta aprender de los demás.
Esa es mi idea principal para este blog, que intercambiemos opiniones y aprendamos en conjunto.


Que disfruten del sitio!


Soledad